En las últimas décadas, y reconocimiento tras reconocimiento, ha quedado de sobra demostrado que el diseño de vestuario de una serie de televisión juega un papel determinante en su éxito o fracaso. Es más, hay casos sonados como 'Sexo en Nueva York' o 'Gossip Girl' en el que la moda ha sido igual de protagonista que el elenco y ha servido como aliada para recrear la imagen y la personalidad de personajes célebres como Carrie Bradshaw o Blair Waldorf.
Haz memoria, ¿hay algún vestido de novia que hayas visto en la pequeña pantalla y se haya quedado grabado para siempre en tu memoria? Tal vez el de Mónica Geller en 'Friends', o la réplica del traje de Diana de Gales en 'The Crown'. Hoy te proponemos recordar los seis más memorables y explicarte por qué forman parte de la historia conjunta de la televisión y la moda nupcial.
Mónica Geller en 'Friends'
Aunque suele ser Rachel Green, el mítico personaje de 'Friends' que encarnó Jennifer Aniston, quien acapare toda la atención en materia de estilo, su boda con Ross Geller nunca llegó a materializarse como escena y se quedó en el imaginario de sus seguidores, y es el vestido de la hermana de este, de Mónica Geller, el verdadero icono nupcial de la serie de los 90.
Muy alineado tanto con la personalidad minimalista del personaje que interpretó Courteney Cox, como con la estética 'normcore' propia de la década, su traje de novia confeccionado en un tejido de raso no podía ser más acertado. Escote en forma de pico con puntilla decorativa, corte en la cintura y falda con cola de silueta 'A'. Un velo de tul y un bouquet de rosas rojas completaron el look.
Carrie Bradshaw en 'Sexo en Nueva York'
Creado por Vivienne Westwood y aunque no fue el traje con el que finalmente Carrie Bradshaw le dio el 'sí quiero' a Mr. Big en la primera película de 'Sexo en Nueva York' tras el final de la serie, sí que es el más espectacular visto en la trama. De satén en un tono champán, destacaban su escote palabra de honor con copas picudas, su cuerpo revestido con ballenas y su descomunal falda con varias capas fruncidas que otorgaban al vestido una dimensión extrema, muy al estilo de la periodista neoyorquina.