Hoy, 17 de marzo, se celebra el Día Mundial del Sueño, un elemento esencial para la vida humana. Esta jornada, fijada en el calendario por miembros de la comunidad médica con la finalidad de prevenir y manejar los trastornos del sueño.
Y es que, según los últimos estudios, nuestra calidad de vida mejoraría notablemente si dedicáramos el tiempo suficiente a tener un sueño de calidad. Durante esas horas, el organismo lleva a cabo funciones vitales como la regulación hormonal, el control de la temperatura del cuerpo o la consolidación de la memoria a corto plazo, algo que consigue que te despiertes preparado para afrontar los nuevos retos de cada día.
Unos procesos de restauración y regeneración del metabolismo que requieren un buen descanso. Y en ello influyen cosas externas, como el ruido, la calidad del colchón (recuerda cambiarlo cada 10 años), la almohada o tu postura corporal. Si eres de los que al despertar sufre molestias o dolores musculares es que algo está fallando.
Boca arriba, boca abajo o en posición fetal: las tres son posturas habituales y las tres con sus ventajas e inconvenientes. Adoptar una u otra provocará que la espalda no se vea forzada, que las articulaciones no se compriman y que los músculos queden en una posición neutra, sin contracciones ni estiramientos perjudiciales. Y en este puzzle, la almohada funciona como una pieza más, la que acomodamos bajo la cabeza y la que también deberíamos colocar en nuestras piernas. ¿Dos almohadas? ¿Desde cuándo?
LA MEJOR (Y LA PEOR) POSTURA PARA DORMIR
- Postura fetal:Según los expertos, la posición fetal hacia el lateral izquierdo es la más beneficiosa para nuestro cuerpo. Primero, porque favorece el drenaje glinfático, encargado de depurar los residuos del sistema nervioso central; segundo, porque evita la apnea obstructiva del sueño, es decir, los dichosos ronquidos; tercero, porque impide el reflujo gástrico, tan habitual en quienes duermen boca arriba, y cuarto, porque alivia las molestias de quienes sufran dolores lumbares. De hecho, es también la posición más saludable para las embarazadas.
No obstante, el principal inconveniente es que la columna no mantiene su alineación natural, por lo que es recomendable colocar una almohada entre las piernas y que, además, se adapte a la curvatura de estas. Así se evita las rotaciones de la zona lumbar y se consigue el mismo ángulo que cuando estamos de pie.
- Boca arriba: Igualmente, quien prefiera dormir boca arriba, a pesar de las posibilidades de ronquidos y reflujo, también deberá colocar una almohada, pero debajo de las rodillas. ¿El motivo? La cadera queda más alineada y la postura es más natural, al corregirse la curvatura más o menos pronunciada de las lumbares, por lo que así nos aseguramos de que toda la espalda quede apoya y de que, por tanto, el descanso será más óptimo.
Tampoco hay que descuidar la almohada para la cabeza: ni demasiado alta y dura, ni demasiado baja y blanda. Es decir, que quede en línea con los hombros. De esta manera, ni el cuello tendrá una flexión excesiva que derive en contracturas cervicales ni, al contrario, con una hiperextensión cervical.
-Boca abajo: Es la postura más desaconsejable, por los múltiples efectos nocivos que tiene para el cuerpo. La columna se torsiona y el cuello se fuerza para poder respirar, de modo que las vértebras soportan una tensión excesiva, que puede dar lugar a contracturas, tendinitis, lumbalgias o cervicalgia. Además, comprimimos el estómago, por lo que se activará también el molesto reflujo.
LOS BENEFICIOS DE LA ALMOHADA PARA LAS PIERNAS
- Impide que las caderas roten y que el cuerpo se desplace mientras duermes.
- Suma confort, gracias a que elimina la tensión y cualquier posible tensión en los músculos de la espalda y la presión que ejerce la pierna de arriba.
- Alivia dolores de lumbago o ciática, así como la posible rigidez muscular que deriva en contracturas.
- Supone un apoyo para la parte baja del cuerpo, ya que obliga a adoptar la alineación anatómica correcta para la columna, caderas, piernas y rodillas.
- Beneficia la circulación sanguínea de las piernas, pues evita tensiones musculares, además de aliviar posibles varices. Así, también elimina posibles hormigueos.
Aunque, en caso de no disponer de una más adecuada, también es válida una almohada tradicional, es más recomendable un modelo diseñado para la zona específica, es decir, una almohada ergonómica, que se adapte a la curvatura de las piernas.
A pesar de que nunca se haya visto un modelo de estas características, no son difíciles de encontrar en el mercado. En Amazon puedes encontrar algunos de ellos que, además, triunfan en valoraciones positivas.